Universidad Alvart abre diálogo con bachilleratos de Puebla
Más allá de la orientación vocacional y la elección de una carrera, la institución reunió a directivos y orientadores de bachillerato para impulsar una colaboración que atienda las necesidades emocionales, sociales y académicas de los estudiantes.
Puebla, Ciudad Universitaria de México. ¿Qué sucede cuando un joven debe decidir su futuro profesional mientras enfrenta problemas familiares, desmotivación, acoso escolar, relaciones conflictivas o situaciones que afectan su bienestar emocional?
Esta fue una de las reflexiones que marcaron el encuentro organizado por Universidad Alvart, que reunió a directivos y orientadores vocacionales de diversos bachilleratos de Puebla y su zona metropolitana.

Aunque la jornada incluyó un acercamiento a las instalaciones universitarias, el verdadero valor del encuentro estuvo en la conversación sobre las realidades que enfrentan los adolescentes y la responsabilidad que tienen las instituciones educativas de acompañarlos.
El diálogo permitió reconocer que la orientación vocacional no comienza cuando un estudiante elige una licenciatura, sino mucho antes, cuando necesita descubrir sus capacidades, enfrentar sus dificultades y construir un proyecto de vida.
El trabajo de los orientadores vocacionales, una responsabilidad que pocas veces se reconoce
Durante su intervención, el Mtro. Álvaro A. Gil Luna rector de Universidad Alvart dedicó una parte importante de su mensaje a reconocer el esfuerzo de los directivos y orientadores vocacionales de bachillerato.

Destacó que su labor implica mucho más que presentar alternativas universitarias. Son profesionales que diariamente acompañan a jóvenes con distintas realidades familiares, emocionales y sociales, y que deben ayudarlos a tomar decisiones que pueden transformar sus vidas.
El rector reconoció que los adolescentes actuales enfrentan situaciones complejas, entre ellas problemas familiares, adicciones, relaciones tóxicas, violencia, dificultades emocionales y otros factores que pueden comprometer su desarrollo personal y académico.
También subrayó que muchas de estas situaciones llegan a las universidades después de haberse desarrollado durante años, lo que hace especialmente importante el trabajo preventivo que realizan los bachilleratos.

En ese contexto, expresó su reconocimiento a quienes mantienen contacto cotidiano con los estudiantes y asumen la responsabilidad de orientarlos aun en circunstancias difíciles.
El mensaje permitió colocar en el centro de la conversación a una figura fundamental del sistema educativo: el orientador vocacional, cuyo trabajo puede resultar decisivo para que un joven continúe estudiando, encuentre su vocación o reciba apoyo oportuno.
Las universidades tienen dos caminos: ignorar los problemas o involucrarse
Uno de los planteamientos más significativos del rector fue reconocer que las instituciones de educación superior también enfrentan las consecuencias de las problemáticas sociales que afectan a los jóvenes.

Explicó que, ante esta realidad, una universidad podría limitarse a impartir clases y considerar que su responsabilidad termina en el cumplimiento de sus programas académicos.
Sin embargo, también existe la posibilidad de involucrarse, identificar necesidades y desarrollar herramientas que contribuyan a prevenir o mitigar esas situaciones.
De acuerdo con el rector, desde hace más de seis años la institución desarrolla talleres, conferencias y actividades orientadas a identificar y atender problemáticas que afectan a sus estudiantes.

Reconoció que estas acciones no necesariamente eliminan los problemas, pero sostuvo que han permitido mitigarlos y generar resultados que justifican continuar con este trabajo.
Esta experiencia es precisamente la que la universidad busca compartir con los bachilleratos, mediante una colaboración que vaya más allá de la promoción de carreras universitarias.
Detectar lo invisible: una propuesta para atender las necesidades de los estudiantes
Durante el encuentro, integrantes del equipo académico de Universidad Alvart presentaron herramientas de intervención que pueden implementarse en instituciones de educación media superior.

Una de ellas es el taller “Detectando lo invisible”, diseñado para identificar situaciones relacionadas con autoestima, emociones, discriminación, apatía, bullying y falta de sensibilización.
La propuesta contempla una primera etapa de diagnóstico mediante actividades participativas y dinámicas grupales, seguida de una segunda intervención orientada a trabajar las necesidades detectadas.

Entre los temas abordados se encuentran la prevención de la discriminación, el fortalecimiento de la empatía, la atención al acoso escolar y la motivación académica.
La institución explicó que estas actividades pueden adaptarse a las características de cada bachillerato, considerando que no todas las comunidades escolares enfrentan las mismas problemáticas.
De esta manera, se busca que los orientadores y directivos puedan solicitar talleres, conferencias o actividades específicas para sus estudiantes, a partir de las necesidades que identifican en su trabajo cotidiano.
La confianza entre instituciones debe construirse con hechos
Otro de los mensajes centrales del rector estuvo relacionado con la confianza que los bachilleratos depositan en las universidades cuando les permiten acercarse a sus estudiantes.
“La confianza no se pide, la confianza se gana con trabajo, con responsabilidad y cumpliendo la palabra”, expresó durante su intervención.

A partir de esta reflexión, destacó que la relación entre Universidad Alvart y las instituciones de educación media superior debe trascender los encuentros ocasionales.
Su propuesta fue mantener una comunicación permanente, escuchar las inquietudes de los orientadores y construir nuevas oportunidades de colaboración a lo largo del año.
El rector manifestó que la universidad busca convertirse en un respaldo real para los bachilleratos y mantener sus puertas abiertas cuando requieran orientación, actividades de apoyo o nuevas alternativas para sus comunidades estudiantiles.

También señaló que la relación entre instituciones debe entenderse como una oportunidad para compartir experiencias y unir esfuerzos en beneficio de los jóvenes.
La orientación vocacional también es una responsabilidad social
La conversación desarrollada durante el encuentro deja una reflexión importante para el entorno educativo de Puebla.

Elegir una carrera universitaria no es una decisión aislada de las circunstancias personales de cada estudiante.
Las condiciones familiares, el bienestar emocional, las relaciones sociales, la motivación y las oportunidades de desarrollo influyen en la manera en que los jóvenes imaginan su futuro.
Por ello, la orientación vocacional necesita construirse desde una perspectiva más amplia, donde bachilleratos y universidades compartan responsabilidades y mantengan canales de comunicación que permitan identificar dificultades antes de que se conviertan en obstáculos mayores.

En una región con una amplia oferta de educación superior, las instituciones tienen la oportunidad de fortalecer su vinculación no solamente mediante convenios, ferias profesiográficas o actividades de promoción, sino también a través de acciones que respondan a las necesidades de sus comunidades.
Cuando las instituciones trabajan juntas, también gana la sociedad
Hacia el cierre de su mensaje, el rector de Universidad Alvart insistió en que la colaboración entre preparatorias, bachilleratos y universidades puede generar beneficios que trascienden a las propias instituciones.

Sostuvo que el trabajo conjunto debe contribuir a que los estudiantes encuentren mejores oportunidades, las familias reciban mayor acompañamiento y la sociedad cuente con jóvenes mejor preparados para enfrentar sus desafíos.
El encuentro dejó abierta la posibilidad de fortalecer una relación cercana, permanente y orientada a resultados entre Universidad Alvart y los bachilleratos participantes.

La jornada permitió colocar sobre la mesa una responsabilidad que compete a todo el sistema educativo. Antes de preguntarle a un joven qué carrera quiere estudiar, también necesitamos preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para escucharlo, comprenderlo y acompañarlo en la construcción de su futuro.






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