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Puebla habla cada vez más de IA, pero no todos están hablando de lo mismo

hace 1 día
4 min de lectura

Mientras una parte de la conversación sigue preguntando cómo usar correctamente la inteligencia artificial, otra ya está preguntando qué procesos puede transformar con ella.


Puebla, Ciudad Universitaria de México. Universidades, organismos empresariales, instituciones, especialistas y diferentes sectores han organizado foros, conferencias, talleres y encuentros para hablar de sus posibilidades, riesgos y consecuencias. Es una conversación necesaria y, sobre todo, una señal de que la IA dejó de observarse únicamente como un asunto tecnológico.



Buena parte de estos espacios ha ayudado a responder preguntas fundamentales: qué es la inteligencia artificial, cómo utilizarla, cuáles son sus alcances, qué riesgos implica y dónde deberían establecerse límites relacionados con ética, privacidad, autoría, propiedad intelectual o integridad académica.


Nada de eso sobra.


Pero el Segundo Foro de Inteligencia Artificial organizado por Imagen Radio en Puebla permitió observar otro momento de la conversación.


Más que concentrarse únicamente en explicar la herramienta o discutir los límites de su utilización, varias de las intervenciones llevaron la IA al terreno cotidiano de las organizaciones: productividad, automatización, análisis de datos, talento, procesos y modelos de negocio.


La diferencia parece pequeña, pero no lo es.


Una conversación pregunta:

¿Cómo debemos utilizar la inteligencia artificial?


La otra comienza preguntando:

¿Qué podemos transformar con ella?


Y escuchar este segundo planteamiento en Puebla resulta particularmente interesante porque permite contrastar dos etapas de una discusión que hoy parecen convivir en la ciudad.

No significa que una sustituya a la otra.



Hablar de ética sigue siendo indispensable. Una empresa o universidad que automatiza sin considerar privacidad, sesgos, propiedad intelectual, consecuencias laborales o responsabilidad en las decisiones puede generar problemas tan rápidamente como genera eficiencias.


Pero también comienza a resultar insuficiente hablar de inteligencia artificial únicamente desde sus riesgos o desde el aprendizaje básico de las herramientas.


El Foro de Imagen Radio puso sobre la mesa precisamente ese siguiente escalón: llevar la IA del discurso al proceso.


Ya no solamente preguntarnos si un trabajador utiliza ChatGPT, sino qué parte de su trabajo podría realizar de una manera diferente.


Ya no únicamente enseñar prompts, sino identificar problemas.


Ya no solamente generar textos, imágenes o presentaciones, sino analizar información, automatizar tareas, conectar herramientas y rediseñar procesos.


Ya no preguntar qué puede hacer una plataforma, sino qué necesita resolver una organización.


¿Y qué pasa después de tantos foros?


Esta diferencia también permite plantear una pregunta necesaria para Puebla.

Si cada vez tenemos más conferencias, talleres y encuentros relacionados con inteligencia artificial, el siguiente indicador quizá ya no debería ser cuántos eventos realizamos, cuántas personas asistieron o cuántos especialistas participaron.



La pregunta debería ser:

¿Qué cambió después?


¿Qué proceso empresarial comenzó a realizarse de otra manera? ¿Qué tarea dejó de consumir horas de trabajo? ¿Qué nueva capacidad desarrolló un profesionista? ¿Qué decisión comenzó a apoyarse en un mejor análisis de información?


Y, particularmente en el terreno que corresponde a las universidades:

¿Qué cambió en la formación de los estudiantes?


Porque ahí el planteamiento escuchado en el Foro de Imagen Radio adquiere otra dimensión.

Si las empresas comienzan a pasar de usar IA a integrarla en sus procesos, las universidades tendrán que preguntarse si sus egresados están siendo preparados para incorporarse a ese nuevo entorno.



Durante los últimos años fue necesario discutir si un estudiante podía utilizar inteligencia artificial, cómo debía hacerlo, qué constituía plagio, qué información podía proporcionar a una plataforma y dónde se encontraban los límites de la autoría.

Esa conversación debe continuar.


Pero quizá llegó el momento de agregar una segunda capa.



Un estudiante de Administración no solamente necesitará saber utilizar una herramienta de IA; tendrá que aprender a identificar procesos susceptibles de mejorar.


Un estudiante de Mercadotecnia no debería limitarse a generar publicaciones o imágenes; tendrá que comprender cómo utilizar datos, automatización y sistemas inteligentes para conocer mejor a sus públicos.


Un comunicólogo tendrá que ir más allá de pedirle a una plataforma que redacte un texto.


Un abogado deberá comprender no solamente las implicaciones jurídicas de la inteligencia artificial, sino cómo está modificando la investigación, el análisis documental y los procesos de su profesión.


Y así podríamos recorrer prácticamente cualquier carrera universitaria.



La pregunta para las instituciones de educación superior deja entonces de ser solamente:

¿Cómo enseñamos a nuestros estudiantes a utilizar correctamente la inteligencia artificial?


Y comienza a ser:

¿Cómo cambia lo que enseñamos porque ahora existe la inteligencia artificial?

Esa diferencia es profunda.


No necesariamente significa incorporar una asignatura de IA a cada licenciatura. Podría significar revisar competencias, ejercicios, formas de evaluación, problemas profesionales, vinculación empresarial e incluso algunos contenidos de los planes de estudio.


Porque mientras una parte de la conversación sigue preguntando cómo usar correctamente la inteligencia artificial, otra ya está preguntando qué procesos puede transformar con ella.


El Segundo Foro de Inteligencia Artificial de Imagen Radio permitió escuchar con claridad esa segunda conversación en Puebla.


Y quizá ese sea precisamente su principal valor: no decirnos solamente que tenemos que aprender a utilizar inteligencia artificial, sino obligarnos a comenzar a pensar qué vamos a hacer diferente ahora que la tenemos.

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