¿Dónde estudian los universitarios del interior del estado de Puebla?
85,100 estudiantes en 37 municipios destacan en la matrícula universitaria de Puebla; Tehuacán y Teziutlán concentran por sí solos más de una tercera parte. Las mujeres son mayoría y, aunque existen más registros de instituciones privadas, las públicas concentran casi siete de cada diez estudiantes.
Puebla, Ciudad Universitaria de México. Cuando se habla de Puebla como uno de los grandes destinos universitarios de México, los reflectores suelen dirigirse hacia el corredor que integra Puebla capital, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y Huejotzingo. Ahí están algunas de las universidades más conocidas, los grandes campus y buena parte de la conversación educativa.
Pero basta sacar ese corredor del análisis para descubrir otro mapa universitario de Puebla.
De acuerdo con el análisis de la base 2025-2026 de Universidades de Puebla, los 37 municipios considerados en este universo reúnen 79,700 estudiantes de educación superior.
No es una cifra menor.
85 mil jóvenes estudiando en ciudades y regiones donde una universidad puede representar mucho más que un campus: puede significar la posibilidad de estudiar sin migrar, permanecer cerca de la familia y generar actividad económica y profesional en su propia región.
Y los datos muestran algo todavía más interesante: la matrícula no está distribuida de manera uniforme.
Tehuacán y Teziutlán: los otros gigantes universitarios de Puebla
Si existe una conclusión que rompe con la imagen tradicional del mapa universitario poblano es ésta: Tehuacán registra 20,172 estudiantes y Teziutlán 13,609.
Entre ambos municipios reúnen 33,781 universitarios, equivalentes al 39.8% de toda la matrícula analizada.
Dicho de otra manera:
Más de uno de cada tres universitarios de este universo estudia en Tehuacán o Teziutlán.
Tehuacán encabeza claramente el interior poblano y dentro de su ecosistema aparecen instituciones de gran tamaño, como el Instituto Tecnológico de Tehuacán y la Universidad Tecnológica de Tehuacán.
Pero Teziutlán presenta un fenómeno diferente.
Mientras en Tehuacán alrededor del 61.6% de la matrícula es pública, en Teziutlán la relación se invierte ligeramente: aproximadamente 53.5% corresponde al sector privado.
Y ahí aparece uno de los datos más llamativos del análisis.
UAMP: una universidad privada entre los gigantes regionales
La Universidad Americana de Puebla (UAMP) se coloca no solamente como una institución relevante dentro de su municipio, sino como la segunda institución con mayor matrícula de todo el universo analizado, prácticamente empatada con el Instituto Tecnológico de Tehuacán.
El dato rompe otro supuesto frecuente sobre la educación superior fuera de las grandes ciudades: que las instituciones con matrícula considerable necesariamente pertenecen al sector público.
En Teziutlán, la UAMP representa aproximadamente uno de cada tres estudiantes universitarios del municipio.
Su dimensión ayuda también a explicar por qué Teziutlán presenta una composición distinta a la de otros polos educativos regionales.
No estamos ante una réplica pequeña del ecosistema universitario de Puebla capital.
Estamos frente a modelos regionales diferentes.
Cinco municipios concentran la mitad de los universitarios
Después de Tehuacán y Teziutlán aparecen:
Zacapoaxtla, con 4,611 estudiantes; Xicotepec, con 3,525; San Martín Texmelucan, con 3,173; Huauchinango, con 3,135; Atlixco, con 2,830; Tecamachalco, con 2,671; Juan C. Bonilla, con 2,584; e Izúcar de Matamoros, con 2,432.
Pero hay un dato que obliga a mirar con mayor cuidado la expansión de la educación superior:
Los cinco municipios con mayor matrícula concentran prácticamente 50% de todos los estudiantes analizados.
Y los diez primeros reúnen alrededor del 67.1%.
Por ello, decir que existen universidades en diferentes regiones no necesariamente significa que exista una distribución equilibrada de la matrícula.
Una cosa es tener presencia universitaria y otra muy distinta construir polos educativos capaces de atraer y retener estudiantes.
Esa diferencia debería formar parte de la conversación sobre cobertura de educación superior en Puebla.
Hay más instituciones privadas, pero los estudiantes están mayoritariamente en las públicas
Otra aparente contradicción aparece al separar instituciones públicas y privadas.
En los registros analizados encontramos 75 instituciones privadas frente a 41 públicas.
Sin embargo, la matrícula cuenta una historia completamente diferente.
Las instituciones públicas concentran 55,016 estudiantes, equivalentes al 69% del total.
Las privadas reúnen 24,684, aproximadamente 31%.
En otras palabras: casi siete de cada diez universitarios del interior analizado estudian en una institución pública.
La diferencia también aparece en el tamaño.
Una institución pública registra en promedio alrededor de 1,342 estudiantes, mientras una privada ronda los 329.
Esto muestra un ecosistema donde numerosos proyectos privados atienden matrículas relativamente pequeñas mientras grandes tecnológicos, universidades tecnológicas, instituciones interculturales y otras instituciones públicas funcionan como verdaderas universidades ancla regionales.
Pero nuevamente Teziutlán demuestra que no existe una sola regla: ahí una institución privada como la UAMP alcanza dimensiones comparables con las mayores instituciones públicas regionales.
44,732 mujeres: la universidad del interior también está cambiando de rostro
Hay otro dato que merece mucha más atención.
De los 79,700 universitarios analizados, 44,732 son mujeres y 34,968 hombres.
Esto significa: 56.1% mujeres frente a 43.9% hombres.
Hay 9,764 mujeres más que hombres estudiando educación superior dentro de este universo.
La pregunta entonces ya no debería limitarse a celebrar que las mujeres hayan alcanzado una presencia mayoritaria en las aulas.
También habría que preguntarse qué sucede después.
¿Las oportunidades laborales en estas regiones están creciendo al mismo ritmo? ¿Las universitarias encuentran espacios profesionales para permanecer en sus municipios o terminan migrando después de graduarse? ¿Qué está ocurriendo con los hombres, cuya presencia universitaria es considerablemente menor?
La matrícula permite identificar el fenómeno. Explicarlo requerirá una discusión mucho más profunda.
Muchas instituciones, pocos estudiantes
La expansión de la oferta también presenta otra cara.
De los 116 registros institucionales analizados, 25 tienen 100 estudiantes o menos; 42 no superan los 200 y 90 tienen 1,000 o menos.
Eso significa que aproximadamente 77.6% de los registros institucionales tienen menos de mil estudiantes.
Mientras tanto, solamente las 20 instituciones más grandes concentran 55% de toda la matrícula.
El dato obliga a hacer una pregunta incómoda: ¿Tener más universidades significa necesariamente tener un ecosistema universitario más fuerte?
No siempre.
El verdadero reto probablemente esté en la capacidad de las instituciones para sostener matrícula, calidad académica, profesores, infraestructura, vinculación, empleabilidad y permanencia.
Abrir una universidad puede ampliar la oferta.
Consolidarla es otra historia.
Las universidades también transforman ciudades
Hay municipios donde la importancia de una institución rebasa claramente sus aulas, como lo son la Universidad Tecnológica de Tecamachalco; la Universidad Politécnica de Puebla, ubicada en Juan C. Bonilla; la Universidad Intercultural del Estado de Puebla, en Huehuetla y el Instituto Tecnológico Superior de Libres.
Son instituciones que pueden funcionar como auténticas anclas regionales.
Miles de estudiantes significan transporte, vivienda, alimentación, comercio, profesores, servicios, prácticas profesionales, empresas vinculadas y circulación de conocimiento.
Pero significan algo todavía más importante: jóvenes que quizá ya no necesitan migrar hacia Puebla capital para acceder a educación superior.
Puebla no tiene una sola realidad universitaria
Los datos obligan a cambiar la mirada.
Tehuacán no se comporta como Teziutlán.
Teziutlán no se comporta como Xicotepec.
Tecamachalco tiene una dinámica diferente a Atlixco, Huehuetla, Libres o Izúcar de Matamoros.
Y ninguna de esas realidades necesariamente se parece a estudiar en el corredor Puebla capital San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y Huejotzingo.
Por eso quizá hemos simplificado demasiado la conversación cuando hablamos de “las universidades de Puebla” como si existiera un único ecosistema.
Puebla tiene distintas realidades universitarias.
Algunas están dominadas por grandes instituciones públicas. Otras han desarrollado un sector privado importante. Algunas ciudades concentran miles de estudiantes y funcionan como polos regionales; otras mantienen una oferta fragmentada y con matrículas pequeñas.
Tehuacán y Teziutlán son quizá la demostración más contundente.
Juntas concentran más de 33,781 estudiantes.
Y mientras seguimos mirando casi exclusivamente hacia Puebla capital cuando hablamos de educación superior, casi 80 mil universitarios están construyendo otra historia en el interior del estado.
Tal vez ha llegado el momento de empezar a contarla.






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